8 DE MARZO - DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES

Esther Presa, miembro del grupo Amurrio Lagunkoia nos ha aportado su visión sobre la evolución que ha existido para la consecución de la igualdad, pero indica que aún hay mucho por hacer. 

 

¿En qué trabajaste antes de jubilarte?

Fui modista, trabajé sirviendo en un restaurante, luego me dediqué al servicio doméstico. Firmé mi primer contrato con 15 años. Me gusta decirlo: estudiaba por la noche y trabajaba durante el día. Así se hacía durante aquellos años tan difíciles.

¿Sientes que la situación de la mujer ha cambiado para bien o para mal en estos últimos años?

Vamos avanzando, pero en estos momentos estamos viviendo una involución, sobre todo por parte de jóvenes que apuestan por lo inmediato y lo fácil, por la vida cómoda y el buen vivir. Yo quiero la igualdad entre ambos sexos, la igualdad en todos los sentidos. No quiero opresores ni oprimidos. Y eso se hace con el trabajo de cada día. Ni con comodidad ni con una vida fácil.

¿Puede Euskadi Lagunkoia contribuir a mejorar la situación de la mujer trabajadora?

En las reuniones he escuchado a muchas mujeres de mi generación desahogarse ante las injusticias que padecen, pero callan a la hora de reivindicar en la calle. Del mismo modo, hay jóvenes que nos echan en cara que les hemos dejado en herencia una sociedad injusta e inhumana. Afortunadamente, Euskadi Lagunkoia está formando conciencia de amistad entre el colectivo que nos reunimos y las mujeres exponen sin reparos sus desigualdades. Yo creo que Euskadi Lagunkoia está contribuyendo al enriquecimiento personal de muchas mujeres.

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